“Todavía logran levantar las manos hacia el cielo”

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La iglesia ha enfrentado las consecuencias causadas después de más de seis años de guerra en el país; En todos los lugares hay desempleo y hambre.

Siria ha pasado por momentos difíciles desde el principio de la guerra civil hace seis años, cuando grupos radicales islámicos comenzaron a atacar con más violencia y tomar varias ciudades en el intento de establecer el control sobre la población. Desde entonces, la iglesia en el país ha enfrentado la persecución con más intensidad, viendo sus templos siendo destruidos y quemados, líderes siendo amenazados y muertos, además de la pérdida de bienes y la presión sobre el cristianismo de forma general.

El país entero clama por la paz, mientras las autoridades luchan por el fin de la guerra. Actualmente, algunas ciudades se han quedado libres y ya disfrutan de momentos mejores, aunque la pobreza es el mayor desafío. Uno de los colaboradores de Puertas Abiertas escribe de Aleppo y explica que ha asistido a 200 familias, atendiéndolas en sus necesidades básicas, a través de alimentos y cerca de otras 1.500 personas con medicamentos.

Según él, es la fe en Cristo que los mantiene firmes y perseverantes. “Muchos pasan por situaciones extremas y aún consiguen levantar las manos hacia el cielo y agradecer. A pesar de todo, todavía son fuertes “, comentó el colaborador. Pero la situación está lejos de terminar, según él, la economía siria va muy mal y la crisis se ha instalado. “Los precios siguen aumentando, hay muchos desempleados, sin contar la escasez de agua y luz. Pedimos las oraciones de todos, para que Dios siga enviando la provisión “, dijo.

Fuente: Puertas Abiertas