Semblanza Pastora LUZ BALBOA ORMEÑO viuda de Rubilar

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Nació el 7 de enero de 1934 en la ciudad de Los Ángeles.  Hija de Juan de Dios Balboa Valdivia y Rosa Ormeño Sandoval, matrimonio que encontró calma y solaz en la Iglesia Metodista Pentecostal de Los Ángeles.

Sirvió con gozo al Señor en su infancia recibiendo valiosas enseñanzas cristianas acerca del Buen Maestro.  Además, tocaba su banjo en el coro instrumental.

Durante su juventud conoce a quien Dios le tenía preparado como su esposo: Cristino Rubilar Contreras.  Él era un joven bautizado por el Espíritu Santo que a la edad de diecisiete años vio transformada completamente su vida en una Escuela Dominical, entendiendo que la misericordia divina había perdonado sus pecados.  El 21 de julio de 1951 formalizan su amor ante Dios en una ceremonia religiosa oficiada por el Pastor Carlos Peña Cabezas.  Su matrimonio fue bendecido con 12 hijos.

Su esposo se integró de inmediato a las actividades de la iglesia angelina, participando juntos en el coro.  Posteriormente, él integró la Junta Oficial y fue ayudante de pastor, hasta que un día 26 de mayo de 1965,  fueron sorprendidos con la súbita muerte del Pastor Peña.  Muchas revelaciones señalaron al hermano Rubilar como el continuador de la Obra, lo que fue notificado y ratificado por el propio Obispo Mamerto Mancilla.

La Voluntad Soberana respaldó el nombramiento, viajando el matrimonio Rubilar Balboa a la Conferencia de Pastores en Valdivia en el año 1966, donde fueron ungidos.

Aceptar el cargo de pastora fue algo honroso pero difícil.  Por ello las Conferencias fueron muy importantes para ella, allí aprendía acerca de cómo debía ser la actitud de la pastora.  Las instrucciones de la Diaconisa Mery penetraron en su vida, porque a través de sus consejerías, era corregida y educada en todo aspecto.

 

Su esposo usaba el lema “lo material va de la mano de lo espiritual”.  En consecuencia, uno de los primeros objetivos del Pastor Rubilar fue demoler la antigua casona de adobe donde se congregaban para dar paso a la construcción del nuevo templo central en calle Colón N°781.  La pastora Luz participó en la planificación de diversas tácticas para recaudar ingresos, a través de donaciones, beneficios de apoyo o venta de productos.  En varias ocasiones se preguntó, ¿Cómo lo hago? pero el Señor siempre le proveyó el sustento.

A la par de levantar el moderno edificio, realizaban trabajos de predicación en las localidades rurales de Los Ángeles, formando dos grupos en direcciones opuestas que, posteriormente, se reunían en un punto central para ingresar al templo.  Muchas veces el Espíritu del Señor se manifestaba en las hermanas danzando en la calle.  Fue un trabajo hermoso pero arduo en: El Durazno, Campanario, Coyanco, El Quillay, El Laurel, Salto del Laja, Santa Fe, Antuco, Quilleco, Huépil, Paillihue, San Carlos de Purén, El Peral, entre otras localidades, algunos campos hoy son prósperos pastorados.

La Pastora Luz se encargó de consolidar el trabajo iniciado por la pastora Delmira Marilao viuda de Peña, con las damas de la Iglesia, lo que hizo necesario ampliar la directiva de dorcas.

 

Siempre sostuvo el pensamiento que la pastora debía apoyar a su marido, y que debían ser uno solo, unidos para que la iglesia continúe bien.  Ante esta premisa, parte importante de su labor era la visitación de enfermos.  Si había que visitar a las ancianas, ahí estaba orando con ellas y si alguien fallecía, siempre estaba en la casa del luto con sus hermanas ayudantes.

Otro aspecto interesante de su labor como pastora fueron las obras sociales, a través de la preparación de canastillos familiares a diversos hogares, al igual que el impulso a iniciativas en áreas como taller de pintura en género, tejido a máquina, cursos de economía doméstica, etc.

 

Tuvieron la ocasión de renovar sus votos matrimoniales ante el altar de Dios con ocasión de sus 50 años, donde estuvieron acompañados de toda su familia y varios  pastores invitados.

El 25 de noviembre del año 2012, su esposo es llamado a la presencia del Señor, luego de 61 años de bendecido matrimonio, dejando un irrefutable legado de fidelidad a Dios, de servicio y de conciliación.

En los años siguientes siguió congregándose, compartiendo el consejo oportuno a las nuevas generaciones.

La pastora Lucy recibió la promesa gloriosa en la madrugada del día 13 de octubre de 2021.

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Extracto Libro Mujeres de Fe, Hno. Pablo Villouta Cabrera