Confraternidad IMPCH Llay-Llay Centro – Voluntarios IMPCH La Cisterna

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El Jueves 21 de Mayo cerca de las 10:00 de la mañana una delegación de aproximadamente 80 hermanos de la Iglesia Metodista Pentecostal de Chile en La Cisterna, junto al Pastor Oraldo Rojas López, llegó hasta la comuna de Llay-Llay para predicar junto a los hermanos de ese lugar el Santo Evangelio de nuestro Señor Jesucristo en seis distintos puntos de predicación: “Catemu”, “Villa Amanecer”, “Morandé”, “Las Peñas”, “Los Loros” y “Llay-Llay”.

Muchas personas se detuvieron para escuchar  a los hermanos predicando el Evangelio de Salvación, esto llenó de gozo a muchos, ya que se podía apreciar que la “preciosa semilla estaba siendo recibida”.

A las 15:00 hrs. se realizó una predicación al aire libre en la plaza Manuel Rodríguez, lugar en el que nuevamente se centró el trabajo de evangelización, para luego desfilar rumbo al templo matriz de la IMPCH Llay-Llay Centro.

Siendo alrededor de las 17:00 hrs. se dio inicio al culto, entonando la alabanza “Hermano dinos hoy” (N° 222), hermosa alabanza que nos formula distintas interrogantes, nuestro Pastor Ananías Fuenzalida Guzmán nos invita a meditar en cada una de estas frases inspiradas por Dios “¿Sigues todavía cerca del Señor? ¿Arde tu alma del primer fervor? ¿Está tu copa llena de bendición, ¡DINOS OTRA VEZ LA HISTORIA DE SU AMOR!”

Dando ya la bienvenida oficialmente, el servicio queda en manos de nuestro Pastor Oraldo Rojas López y de los hermanos de la IMPCH La Cisterna,  se dieron varias oportunidades para agradecer a nuestro Dios, y entre las cuales estuvo la entrega de presentes de los hermanos de visita hacia nuestros Pastores Ananias Fuenzalida Guzmán y Rebeca Reyes Díaz, y a toda la iglesia de Llay-Llay Centro.

La palabra del Señor fue leída y exhortada por nuestro Pastor Oraldo Rojas López, la cual estaba en el Evangelio según Lucas, capítulo 18, versículos 35 al 43: “…Entonces dio voces, diciendo: ¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí! Y los que iban delante le reprendían para que callase; pero él clamaba mucho más: ¡Hijo de David, ten misericordia de mí!… ¿Qué quieres que te haga? Y él dijo: Señor, que reciba la vista. Jesús le dijo: Recíbela, tu fe te ha salvado. Existen dos cosas simples en este sermón, el Fervor y la Fe; cuál fue el fervor con que este ciego llegó hasta Jesús, a pesar de que lo botaban, lo pisoteaban y lo callaban, nunca dejó de pedir misericordia, nunca había visto a Jesús, había escuchado que Él sanaba, y por esa fe fue sano.

 Con la alabanza 202 “En las luchas ¿os sentís cansado?” se da término a este bendecido culto, la bendición final estuvo a cargo de nuestro Pastor Ananías Fuenzalida Guzmán.

“La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén” (2ª Corintios 13:14)

Mario González N. Cadmiel T. Fuenzalida |  Corresponsales IMPCH