¡Sonríe! No te detengas…

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Una sonrisa no cuesta nada, pero da mucho. Enriquece a aquellos que la reciben, sin empobrecer a aquellos que la dan. Convirtámonos en faros de luz para alegrar las vidas de quienes nos rodean.

 Una sonrisa queda plasmada en el recuerdo, mantiene la armonía en el hogar y en cualquier entorno, nos lleva a hacer nuevos amigos e incluso a cerrar exitosamente grandes oportunidades de negocio. En medio del afán trae descanso, da alegría al más triste, y es el remedio efectivo para apaciguar las preocupaciones. Al sonreír transmitimos una vida saludable y enérgica. Una sonrisa no tiene valor, no la puedes pedir prestada, ni comprarla; es algo natural. En el camino nos encontraremos con muchas personas que dan tanto lugar a las preocupaciones y agotamiento que les es imposible sonreír. Qué importante es darnos cuenta del valor de una sonrisa, ya que todos nos beneficiamos con ella. Cuando Dios nos creo tuvo en mente que estuviéramos siempre alegres, aun en medio de las dificultades. La sonrisa también enriquece la vida de aquellos que la reciben.

¿Por qué no comenzar esta semana decidiendo sonreír a “más no poder” a aquellos con los que entremos en contacto?… No con sonrisas fingidas, sino con unas genuinas que alegren el alma de otros.

Job 9:27
Si yo dijere: Olvidaré mi queja, Dejaré mi triste semblante…

 Deuteronomio 16: 15
Siete días celebrarás fiesta solemne a Jehová tu Dios en el lugar que Jehová escogiere; porque te habrá bendecido Jehová tú Dios en todos tus frutos, y en toda la obra de tus manos, estarás verdaderamente alegre.

 Fuente: www.bibliatodo.com