Personajes Bíblicos | Balaam

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Significado y origen de su nombre: Balaam aparece 50 veces en el Libro de Números como “Bilâm” (glotón). La mayoría de los entendidos deriva el nombre del hebreo “bâla” que es “tragar”, “devorar”. En el griego del Nuevo Testamento se escribe “Balaam”.

Procedencia y Origen familiar: Según relata el Libro de Números en su capítulo 22:5, Balaam fue hijo de Beor. El hogar de Balaam estaba en la ciudad de Petor, en la región de Aram (Norte de Mesopotamia) sobre el río Éufrates.

La Biblia no relata más parentesco de Balaam.

Vida y obra de Balaam: La historia de Balaam es relatada en el Libro de Números entre sus capítulos 22, 25 y 31. En el Nuevo Testamento también se expone sobre Balaam y las consecuencias de sus tropiezos hacia algunos varones israelitas.

El contexto histórico ante la aparición de este vidente o clarividente (“con los ojos abiertos” en Números 24:3, 15), puesto que la biblia no lo menciona como “profeta de Dios”. Algunos estudiosos le denominan “adivino”. Pese a que no era un profeta, si podía hablar con Dios y ver el futuro, profetizaba lo que Dios le declaraba previamente.

Israel tenía fama por sus proezas en batalla y porque en todo ello estaba el respaldo del Dios Todopoderoso, Jehová de los Ejércitos. Israel tenía renombre entre los pueblos, por sus continuas victorias e invasiones en muchas ciudades.

La tierra de los amorreos había sido conquistada por los hebreos y esto llegó a oídos de los pueblos colindantes. Israel, después de vencer a los amorreos, se acercó hacia los campos de Moab, y esto produjo terror en Balac, rey de Moab y todos sus habitantes (Números 22:1-3).

Esta situación movilizó al rey Balac a buscar una salida alternativa, que ir a la guerra contra los israelitas sin la posibilidad de ganarla. Por lo que convocó a ancianos de Moab para que fuesen donde Balaam, quien tenía fama de que sus bendiciones y maldiciones se cumplían. El rey Balac quería que Balaam maldijera a Israel, y para ello le ofreció una recompensa.

La primera  reunión fue entre Balaam y los ancianos. Sin embargo Balaam no accedió a ir donde Balac, sin antes saber lo que Dios pensaba de este asunto. Dios le dice que no vaya con ellos (Números 22:12), y Balaam obedeció la indicación de Dios.

Posterior a ello, sucede una segunda visita, pero esta vez fueron los príncipes de Moab donde Balaam para sobornarlo,  y así accediera a maldecir a Israel. Sin embargo Balaam no quiso acceder al soborno. Nuevamente pide consejo a Jehová, esta vez Dios accede a que viaje con ellos, pero con la condición que solo haga lo que Él diga.

En el camino aparece el ángel de Jehová impidiendo que Balaam continuara su viaje. Él cabalgaba una burra, esta burra fue capaz de ver al ángel de Jehová y se detuvo, Balaam ciego espiritualmente, golpeó tres veces a la burra, cada vez que se detuvo. En ese momento la burra le habla y Balaam responde, sin darse cuenta de lo insólito e increíble de conversar con un animal. Luego de esto dice la biblia que Jehová abrió los ojos de Balaam, y logró ver al ángel de Jehová, quien lo reprende por golpear a su burra, y por la perversidad de sus caminos, porque Balaam sabía que el objetivo de Balac era que el maldijera al pueblo de Dios.

Al día siguiente Balaam se encontró con Balac, ofreciendo sacrificios. La biblia relata que Balaam y Balac, ofrecieron  tres sacrificios y cuatro profecías declaró Balaam a favor de Israel, y el rey de Moab dejó de insistir.

Balaam murió a espada de los israelitas fieles, según se relata en el mismo libro en su capítulo 31:8, 16, por su tropiezo, al incitar a las mujeres moabitas a provocar a varones israelitas a prevaricar contra Jehová.

La historia de Balaam nos enseña que Dios puede controlar los caminos del hombre, e incluso controla la naturaleza. El control de Dios siempre va a estar a favor de su pueblo, por muy infiel que sea, nunca privilegiará a aquellos que no son escogidos.

Dios puede acercarse a todos los seres humanos, pero no todos tienen el favor de ser sus hijos.

Un corazón codicioso, es estorbado por Dios, así le sucedió a Balaam.

Investigación Corresponsal Raquel Marambio / Comunicaciones IMPCH