Pastor Noé Guajardo González, Iglesia de Empedrado

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El Pastor Noé Guajardo González, nació el 12 de julio del año 1926 en los alrededores de Empedrado, desempeñándose como agricultor.

En el año 1946 llega el matrimonio conformado por los hermanos Gregorio Solar y Mariana Henríquez, desde la localidad de Chanco, pioneros en predicar el mensaje del Señor, y es el hermano Noé el primer miembro en aceptar en su vida la salvación que Cristo le ofrecía.

Comenzaba para él una nueva vida, en la que tuvo que enfrentar la oposición de su familia, quienes lo echaron de su casa, y el rechazo de la gente del pueblo, quienes al verlo en las calles anunciando el Evangelio lo apedreaban y le tiran los caballos encima con el fin de atropellarlo, pero él continuó firme en su convicción, sabiendo que esta lucha no era contra carne ni sangre sino contra potestades.

En un principio se reunieron en diversos hogares hasta que lograron construir un Templo, el cual quedó a cargo del hermano Gregorio Solar y como ayudante el hermano Noé. Este Local pertenecía a la Iglesia de Sauzal, gobernada por el recordado Pastor Alfonso Abarza.

El 20 de marzo de 1954 el hermano Noé contrajo matrimonio  con la joven María Rosa Opazo López, unión que Dios bendijo con dos hijos: Ruth y Joel.

Cuando en el año 1985 fallece el encargado de la congregación de Empedrado, queda en su reemplazo el hermano Noé, en quien se aprecia un gran cariño por la Obra.   Esta actitud la observa el Pastor Abarza, quien lo presenta al Pastorado junto a su esposa Rosita en 1988, constituyéndose en el primer Siervo de la Iglesia Metodista Pentecostal de Empedrado, ya que cumplía con todos los requisitos para dicho cargo.

En el año 1994 fue ascendido a Pastor Diácono y en el año 1999 a Presbítero.  En su Pastorado se preocupó de visitar los hogares de los hermanos para entregarles consejos, apoyo, ungirlos; prestó ayuda a los necesitados económica y espiritualmente; y visitaba todos los Locales de su Iglesia sin importar el frío, la lluvia, el polvo o el calor; él siempre estaba cuando se le necesitaba.

Permanentemente instaba a acercarse a los caminos del Evangelio, teniendo un dicho en sus predicaciones, “que si nos convertíamos al Señor otro gallo nos cantaría”.

Su descanso eterno en los brazos de nuestro Señor, se produjo el viernes 2 de octubre de 2009 a la edad de 83 años, después de una larga enfermedad.

Fuente: Revista La Voz Pentecostal