CONCIENCIA JUVENIL

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Cuando tomamos conciencia del concepto de juventud,  es probable que venga a usted una serie de pensamientos positivos o negativos que están relacionado directamente a esta etapa.

Como joven es necesario comprender que es una etapa dadivosa en aprendizajes y que depende  de nosotros  y obviamente de las circunstancias de vida que nos  toque vivir. Sin embargo, en medio de cada circunstancia como joven debemos tener siempre presente que ha confiado en Dios por esa misma razón quizás se encuentre leyendo este artículo.

La adolescencia es una transición relevante en la vida de todo ser humano, llamemos a esta etapa aquella que comienza en los 12 a los 17 una etapa difícil, pero que se puede enfrentar perseverantemente si confía en Dios. Debemos tener claro que a esta edad la mente es sensible y altamente desafiante. Comienzan pensamientos negativos que lo hacen ver de una manera difusa a su propia persona y es ahí donde el enemigo de nuestras vidas se interesa por comenzar actuar. La adolescencia es una etapa crucial al momento de tomar decisiones, el  cerebro parte de la creación perfecta de nuestro Dios permite que la mente se flexibilice de tal manera que podamos aprender de los errores, fracasos y de los buenos resultados.

No crea que solo a usted le ha ocurrido, todos hemos vivido circunstancias que nos hacen flaquear en la fe. Si usted desde pequeño ha estado inmerso en el evangelio, de seguro que en algún momento de su vida  ha detenido que enfrentar una crisis donde se pregunta; ¿Quién soy? ¿Qué estoy haciendo? Y un sinfín de preguntas relacionadas a la existencia. Pero, usted si es adolescente viva de manera consciente en que tendrá que enfrentarse a situaciones complejas que son  normales en su desarrollo como ser  humano. Aunque así sea, debe estar tranquilo porque Dios no dejará que el mundo os absorba con sus ideales.

Si ya a ha pasado esta etapa y ha comenzado la juventud siéntase que ya se encuentra en un proceso donde los criterios son distintos y más formales que deberían estar situados en ser un joven con un corazón dispuesto a servir a Dios independientemente de las situaciones conflictivas que pueda enfrentar.  No hay nada más productivo que servir a Dios en la juventud, porque consta de la energía suficiente para poder trabajar arduamente que es lo que Dios espera.

Dios quiere prevenirnos de aceptar todo lo que el mundo  nos ofrece como vía de escape.  Aunque seamos hijos de Dios siempre estaremos más expuesto a que el enemigo de nuestras vidas llegue a tratar de distanciarnos de nuestro amigo.

De acuerdo a mi experiencia como cristiana y a la vez como psicóloga clínica   le puedo decir que tanto el adolescente y el joven está proclive a relacionarse con tres factores que lo alejan de la fe en Cristo e impiden su desarrollo como cristiano.

 

Adolescentes y jóvenes,  hermanos en la fe  la ruta   es la cruz y el gesto de lealtad y amor  que  Jesús pago por nuestras faltas y eso usted y yo lo sabemos, pero hay momentos en que no lo hacemos consciente y es importante que aprendamos a validar ese sacrificio honroso de parte de Dios día a día, que sea nuestro diario vivir elevar un corazón sincero a Dios y comunicándole todo lo que nos sucede. Dios es amor y misericordia y  la única persona que jamás lo enjuiciará por lo que piensa o hace  es él.  Seamos claros y justos con la amistad que hemos decidido concebir con Dios, y él os prosperará y bendecirá.

Seguir a Jesucristo es un acto de fe extraordinario y ventajoso ante los ojos de Dios y que hoy débenos engrandecer en nuestra vida,  estando siempre conscientes  que nuestra naturaleza humana nos incentiva siempre e ir en contra de  las instrucciones de Dios, pero su espíritu  es quien nos ayuda a prevalecer  en la prueba.

El sacrificio de Jesús es una acto de amor de Cristo hacía nuestra persona y hoy debemos siempre recordar lo que Dios ha hecho por nosotros. Que sea este en mayor incentivo para sobrevivir en este mundo hostil y cada día menos esperanzador para aquel que no cree en Cristo como único medio de salvación.

 

 Dios es amor, y el que permanece en amor permanece en Dios y Dios en él (1 de Juan 4:16)

 

 

 

J. Macarena Araya Guerra

ESCRITORA

Libro: La exigencia de la cruz